jueves, 1 de junio de 2017

El hombre que odiaba las exageraciones

     Siempre estaba dispuesto a recibir dinero, por mucho que fuera, no le parecía derrochar pero a la hora de darlo, le obsesionaba hacerlo con moderación, si unos zapatos eran muy caros, compraba solo uno y se sentaba a mirarlo en el sofá por las noches. Para el amor, no era apasionado, quería pero sin excesos, tomarse en serio querer, le parecía cosa de criaturas sin conocimiento, en los funerales, para que los familiares no lloraran, les decía: “Anda, anda, consuélate pensando que podrías haber sido tú”. Se tenía por hombre cristiano, compasivo para los que sufren pero sin llegar al extremo de que tuviera que sufrir él y cuando veía en la tele un político de izquierdas, le gritaba en voz alta: “Muerto de hambre, idiota, ladrón, maleante, borrego”. Le gustaba ser agradable, educado, urbano pero a las personas obesas les preguntaba por sus problemas de movilidad y espacio por los kilos de su cuerpo y a la gente que iba en silla de ruedas, si no se enganchaban con los muebles y las cortinas. La humildad era una prioridad para él pero tanto se jactaba de la suya que parecía vanagloria. Para divertirse era austero, lo hacía viendo en la tele a la gente sufrir. Los sentimientos eran para él baratijas, sin comparación alguna con los negocios o la reputación.

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The man who hated exaggerations

     He was always willing to receive money, no matter how much it was, it did not seem to splurge, but when it came to giving, he obsessed with doing it in moderation, if shoes were very expensive, bought only one and sat watching it on the sofa at night . For love, he was not passionate, he wanted but without excesses, to take it seriously seemed to him to be of creatures without knowledge, at funerals, so that the relatives did not cry, he said to them: "Go, walk, comfort yourself thinking it could have been you." He considered himself a Christian man, compassionate to those who suffer but without getting to the extreme that he had to suffer and when he saw a left-wing politician on the TV, he shouted aloud: "Starving, idiot, thief, lamb". He liked to be nice, educated, urban but to obese people, he asked about their problems of mobility and space by the kilos of their body and to people who were in a wheelchair, if they did not get hooked with furniture and curtains. Humility was a priority for him, but he boasted so much of his own that it seemed vainglory. To have fun, he was austere, he did watching TV on people suffer. Feelings were for him trinkets, with no comparison to business or reputation.

©I.D.S. & L.R.G.L.

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