domingo, 26 de junio de 2016

Tres cuentos sobre el absurdo de la competitividad

1.

     Cuando acabó de matarlos a todos, se sintió tan virtuoso y tan protegido por los dioses que se clavó a sí mismo la espada por pura honradez.

2.

     Acabó siendo el mejor centro derecha del país pero en ser él mismo, le ganaba todo el mundo.

3.

     Su coach le aconsejaba que imaginara que era un lobo porque competir con la propia especie carece de sentido.

sábado, 25 de junio de 2016

Tres cuentos sobre la densidad intelectual del amor

1.

     Su novia le pidió que le explicara lo que sentía por ella, un tonto le habría respondido que amor pero él no quería resolver una duda planteando otra y se quedó involuntariamente mudo, contemplando por dentro una realidad tan vasta y tan deslumbradora que no sabía por dónde empezar.

2.

     Despreciaba a las mujeres, a los extranjeros, a los pobres, su afán era siempre demostrar que quienes no eran lo que él mismo eran de muy pequeño valor por ese ansia de alabanza y protagonismo que tiene el idiota.

3.

     Apenas encontraba diferencia entre un libro y otro y hasta le costaba distinguir una nuez de una ciruela, estuvo casado un año y se divorció porque se había empezado a aburrir.

jueves, 23 de junio de 2016

Cuatro cuentos sobre la diferencia entre lo que es el honor para un fascista y lo que es para un corazón verdaderamente humano

1.

     El rey se enfurecía con quien no inclinaba su rostro ante su regio semblante pero su zapatero se entristecía por toda esa gente de palacio que no le miraba a la cara.

2.

     En la misma calle, vivían hombres que por honor podían tomarse infinitas molestias y estarían dispuestos incluso a hacer daño a otro ser humano porque creían que era una cosa sólida, perfectamente delimitada e independiente de ellos mismos y hombres que por honor solo hacían lo que tenían deseos de hacer porque entendían que no se trataba de un honor para otro sino para sus propias personas.

3.

     Cuantas más personas veía debajo de él, más obsesionado estaba por superar a las que tenía arriba, creía que solo alzándose sobre los otros, tendría verdadero honor y sin embargo, cada vez se sentía más vacío por dentro porque aquel supuesto honor lo enfrentaba a sus semejantes y lo alejaba de ellos.

4.

     Tiró la piedra al lago y al oír el chapoteo y ver formarse las ondas, sintió júbilo sin saber por qué, en realidad, porque sin que el enigma de la piedra ni el de las aguas se hubieran confundido, habían conseguido encontrarse.

lunes, 20 de junio de 2016

Tres cuentos sobre el miedo a ser extraño

1.

     Era de esos que disfrutan hablando con los vecinos de los asuntos más familiares y corrientes para demostrar lo inofensivos que son porque esclavos de su entorno, acatan escrupulosamente las formas y la rutina por encima de los sentimientos reales, que confunden con errores de la imaginación, jamás había visto a un chino, ni siquiera a un moreno o un nórdico, era un murciano de la capital, completamente convencido de que su buen juicio y su buen gusto eran los verdaderos y de que la auténtica metrópoli planetaria era Murcia y no, Nueva York, criticaba los defectos vulgares de sus conocidos con gran malicia porque eso le hacía sentirse menos cargado él mismo de irregularidades pero un día se vio en la obligación de acompañar a un familiar a un psiquiátrico y cuando se vio rodeado de enfermos que ni siquiera tenían aspecto de serlo y con todo, no mostraban pudor en infringir las normas de la etiqueta, tuvo la necesidad de decirse a sí mismo que aquellos eran individuos indeseables y repugnantes aunque en rigor, permanecía sano y salvo junto a ellos.

2.

     Su padre no dejaba de protestar cuando era niño contra su pereza, su mal comportamiento, su debilidad de carácter, su falta de criterio y de sentido del interés y en fin, de sofocar incluso su más pequeña tentación de seguir su propio instinto, de mayor fue humorista para hacerle él a todo el mundo lo mismo que le había hecho a él su padre sin que lo encontraran extraño.

3.

     -Eva, una monja muy fea no paraba de decirme cosas cariñosas y de tocarme y de hablarme como si fuera un niño, ¿por qué habrá hecho eso?
     -Porque le ha dado envidia que seas tú más feo.

jueves, 9 de junio de 2016

Diez cuentos sobre recreos amorosos distintos del sexo

1.

     La llamó de cien formas seguidas, florecita, jardincito, mariposa, ramita de ciruelo en flor, arbolito de perlas, niña de pelo largo, reina de las rosas, hada bailarina...

2.

     Acariciaba sus muslos remangándole la falda, convencido de que a ella le gustaba eso tanto como a él.

3.

     Le daba besos por todas las partes de su cabeza pero ninguno en plena boca porque habían acordado que como medida excepcional para aquel ratito, era ilegal.

4.

     Le contó de cuántas maneras distintas se iba a encontrar con ella en las siguientes mil vidas.

5.

     Le habló del arte románico como si le estuviera hablando de ella desnuda y no, de iglesias.

6.

     Le pidió a ella que le pusiera penitencias porque se sentía culpable sin saber a ciencia cierta por qué, ella le puso cinco, que sonriera, que le preparara un sándwich, que se duchara, que comprara papel higiénico en el supermercado y que escribiera un cuento de zombies.

7.

     Ella apagó la tele y dijo:
     -Vamos a mirar una ventana de verdad.
     Y abrieron la del dormitorio y se sentaron a mirarla.

8.

     Aquel día no pasó absolutamente nada pero lo habían gozado en toda su extensión.

9.

     Habían pasado el día haciendo cosas juntos y de pronto, se dieron cuenta de que no era necesario hacer nada.

10.

     -Iba a hacer algo para que comprobaras lo grande que es mi amor pero he descubierto que no es grande sino verdadero y la verdad se manifiesta por sí sola.

lunes, 6 de junio de 2016

Cuento de demonios para describir la personalidad y comportamiento de unos antiguos amigos

     En el hueco de una uña de gato, había siete millones de demonios y siempre estaban trabajando, según aseguraban, por el bien del mundo, el trabajo alcanzaba su máxima intensidad cuando se sincronizaban para una actuación en grupo y se formaba tal algarabía que parecía que el suelo se iba a arrancar de sus cimientos, a veces, era para hacer una merendola y emborracharse, otras, era para atacar a alguien todos a la vez y dar pescozones y patadas sin parar, lo normal era que quien elegían para atacar fuera uno de ellos mismos y le daban aún con más saña que a uno de los de fuera, llegaron todos a ministros, duques o cardenales y volvieron del revés el manto de la Tierra.

domingo, 5 de junio de 2016

Brevísimo cuento acerca de la escasa bondad de los prejuicios sobre el bien

     Se impuso a sí mismo la norma de no transigir jamás con la tiranía y creyó que debía combatirla incluso donde más oculta estuviera pero pese a tanto rigor, acabó siendo él mismo un tirano y de los mayores.