miércoles, 30 de marzo de 2016

Nueve cuentos de nueve palabras sobre el afecto de quienes no saben querer

1.

     Lo querían todos mucho pero estaba harto de collejas.

2.

     Si aquel escarnio no fuera amistoso, habría querido morirse.

3.

     Le dijo te quiero solo por respeto y educación.

4.

     Por lástima, fingía cariño y el otro, agradecido, admiración.

5.

     Lo único que los mantenía unidos era la mesa.

6.

     Cuando alguien lo quiso de verdad, se quedó asombrado.

7.

     En el iglú, no se maquillaba y la abandonó.

8.

     Lo quería como amigo por tener quién le envidiara.

9.

     Nadie lo quiso demasiado nunca pero ganó un premio.

martes, 29 de marzo de 2016

Cuatro cuentos breves sobre lo banal y dañino de la hipocresía

1.

     Cuando Mamadou regresó a su aldea de África y su gente le pidió que les hablara de Europa, les dijo que era un mundo extraordinario y maravilloso y entre otras cosas extrañas y misteriosas, les contó que allí los ricos no eran los que más trabajaban porque esos eran casi siempre los que menos tenían sino muy al contrario los que mejor fingían ante los demás que merecían serlo.

2.

     Después de toda una vida disfrutando de un matrimonio feliz y amoroso, de repente, enfermó pero su esposa no fue al hospital a visitarlo, la llamó con el móvil y le preguntó por qué no venía a verle y ella dijo que no le apetecía, que estaba más a gusto en casa, él le reprochó entonces que ni siquiera le preguntara qué tenía y preguntó si era esa la actitud de una esposa amante y al oírlo, ella respondió con gran perplejidad:
     -¿Pero es que tan en serio iba lo de nuestros sentimientos?

3.

     Todos sus amigos eran delincuentes y ninguno de ellos ignoraba que los butrones eran el único orificio de donde manaban sus riquezas pero él les contaba que era uno de los grandes empresarios del país, que había forjado su fortuna desde la nada y que pese a ello, estaba orgulloso de no haber hecho jamás nada deshonesto, ellos lo escuchaban sin reírse a carcajadas sino muy circunspectos y él gozaba de ello como del más exquisito de los placeres.

4.

     Su grupo de amigos mostraba tanto odio a los homosexuales y lo hacía con tanta pertinacia que temió ser él uno de ellos porque en absoluto, los odiaba ni sentía el deseo de manifestar desprecio alguno por ellos pero cuando uno de aquellos amigos se echó un novio, el odio que solían manifestar se desplazó de inmediato a los helados de fresa y las camisas ordinarias.

lunes, 28 de marzo de 2016

Tres fábulas para los esclavos

1.

     Dios creó el mundo porque necesitaba un espejo pero después de crearlo, lo puso a trabajar porque se veía feo.

2.

     Le decían que Dios bendecía al amante del trabajo para cargarlo de culpa si se negaba a obedecer y él se aplicaba con mucho temor a hacer cuanto le ordenaban sin sospechar falsedad alguna en aquellas palabras porque no era consciente de lo mucho que trabajan los diablos.

3.

     Cuando Caín mató a Abel por celos, Dios se dijo a sí mismo con orgullo:
     -¿Cuán guapo no seré que los castigo con el trabajo y aún se matan porque los quiera?

sábado, 26 de marzo de 2016

Breve cuento sobre la relación entre el nivel de inteligencia y la predisposición a valorar lo propio

     Los éxitos que iba logrando en la vida nunca le persuadían de que mereciera preciarse a sí mismo en tan gran medida como hubiera deseado, los consideraba pura apariencia que no demostraba más allá de toda duda que no fuera un incapaz, había acabado una carrera pero con una nota muy baja, había leído muchos libros pero no tantos como sus amigos, hacía chistes ingeniosos pero no con tanta frecuencia y tan a propósito como otros, tenía buena memoria pero Cortázar la había tenido mayor, era un licenciado pero de una especialidad sin mucha dificultad, trabajaba honradamente pero había hombres que sufrían mucho más que él para ganar su sueldo, se sentía tan descontento ante la incertidumbre acerca de su capacidad para la vida como si estuviera seguro de que no la tenía, el hecho de que siempre hubiera alguien que hubiera llegado más lejos que él lo veía como una señal inequívoca de fracaso y como un probable indicio de la inferioridad de sus capacidades humanas, eso lo atormentaba y sin embargo, le producía pudor el más leve movimiento de su alma hacia la arrogancia porque veía indecente el placer de superar en dignidad a otro ser humano. Sus amigos se reían de él y en su fuero interno, le tenían por un imbécil, el hecho de ser incapaz de jactancia alguna lo volvía a sus ojos un hombre cándido porque lo genuinamente inteligente para ellos era el egoísmo, el hurto astuto de los bienes que los otros se dejaban arrancar, no creían en la verdad sino en el botín que su crueldad le sacaba a la vida, para ellos, el dolor era necesario y hasta salían a su encuentro de antemano encontrando en ello el placer que la mala conciencia halla en herir y herirse, ellos perdieron toda oportunidad de felicidad al traicionar a sus semejantes y a sí mismos y aunque creían fácil para ellos la vida, acabó resultándoles un camino de insatisfacción y tristeza perdida el alma y la auténtica esperanza pero él halló en su contradicción, que había sido capaz de soportar en su espíritu por su mayor inteligencia, una puerta abierta hacia el amor y el afecto, que invistiéndolo de esa dignidad que siempre había añorado, lo llevaron a la plenitud de la existencia, los amigos que le habían tenido por tonto no consiguieron más que los éxitos romos y zafios tras los que siempre fueron pero él, abierto a su instinto de hombre, acabó siendo habitante de un jardín de enigmas cuyas flores eran las estrellas.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Breve cuento sobre la receptividad al escarnio

     Sus padres le inculcaron la convicción de que la bondad era la absoluta y escrupulosa obediencia, la relegación a un nivel menor de la propia voluntad en favor de la de la autoridad, confiaban en que de esa manera, ni actuaría imprudentemente ni los perjudicaría nunca a ellos, un niño menos fuerte que él espiritualmente habría acabado renunciando por fatiga a la insoportable carga de culpa y dependencia que semejantes creencias le imponían y habría encontrado, como es frecuente, en el error una enferma vía de escape para el placer y la autoafirmación pero su fortaleza era tal que podía soportar todo el sufrimiento que se exigía de él y nunca tuvo que fingir el bien que hacía, aguantaba estoicamente el agrio reproche de la autoridad, la ausencia de placer, de honor, la servidumbre gris y tediosa, la mutilación de su esperanza, todo porque era fuerte y no podía renunciar al bien y mientras todo su entorno se plagaba de demonios, él permanecía creyendo en la pureza y defendiéndola, los otros se entregaban a sus orgías de deslealtad y suciedad y arrojaban sobre él su cinismo y sus mentiras y era entonces cuando el sufrimiento se volvía terrible e insoportable porque aquella invitación a la traición donde se extendía sobre su inocencia y perfección la sospecha más sangrante, al no permitir expiación alguna y quedarse en una condena definitiva, atacaba el fundamento mismo de su estructura moral.

lunes, 21 de marzo de 2016

Dos cuentos breves expresando la tristeza del amor dichoso

1.

     Cuando su principal afán era el estudio de las enciclopedias de Historia, el mundo le parecía completamente satisfactorio mientras su libro le consiguiera explicar por qué había surgido el imperio en cuestión y cómo se había desmoronado pero cuando se enamoró de aquella muchacha tan dulce y sencilla y en su corazón, se prendió la llama del desvelo por el otro, toda su desazón se concentraba en la insoslayable evidencia de que él, el más humilde de los seres humanos, no merecía en rigor que tan sublime y delicada alma lo considerara parte suya.

2.

     Siempre la abrazaba traspasado de agonía, acongojado por la intensidad con que necesitaba aquel amor y por la contumacia con que el resto de sus semejantes se lo había querido negar.

domingo, 20 de marzo de 2016

Cuatro cuentos breves para evocar a mi amada el primer día de primavera

1.

     La candela despojaba a la oscuridad de su amenaza con su luz y al entorno habitual de su frialdad con la esencialidad y modestia de su claridad, su llama temblaba frágil pese a ser todo fuego vehemente, había una infinita afinidad entre la vela y los afanes de su alma y retrasaba lo máximo posible la hora de irse a dormir, enamorado y enternecido de aquella llamita, que era su única compañía.

2.

     Su refugio era ella y se refugiaba refugiándola como a lo más frágil del mundo.

3.

     Como del rudo y desagradable lodo brotan las flores, así brotó de su vida, sombría y amarga y de su mundo, brutal e insatisfactorio, el delicadísimo y sublime ser que le trajo el Paraíso.

4.

     Pese a que era lo más valioso que encerraba el mundo, lo consiguió gratis, sin ser siquiera un hombre importante y pese a que lo contemplaba delante de sí con sus ojos, era dentro de él donde lo tenía.

viernes, 18 de marzo de 2016

Cinco cuentos de catorce palabras sobre mi fascinación por mi amada

1.

     Lo llamó antilaberinto porque tomara el camino que tomara, le llevaba a la inmensidad.

2.

     -Mi pareja es paradójica.
     -Querrás decir contradictoria.
     -Paradójica... Es más grande que el mundo.

3.

     Por más miel que bebiera, aquel tarrito de tan ligerísimo peso seguía estando lleno.

4.

     No acertaba a saber qué era tan misterioso, si las estrellas o la oscuridad.

5.

     Cuantos afanes había sentido a lo largo de la vida, aquel ser los sanaba.

jueves, 17 de marzo de 2016

Dos cuentos breves sobre las ansias de grandeza

1.

     Cuanta ciencia del bien cabía en sus palabras era que él era de los buenos sin que ello le impidiera negar toda piedad a los malos cuando hablaba de ellos porque no veía contradicción alguna en que el bien fuera solo de una parte de la humanidad, bastante reducida además a su juicio, supuesto hecho por el que mostraba una consternación puramente formularia, como de sabia sentencia de opereta; cuando hablaba, era incapaz de hacerlo sin una tediosa referencia a la forma correcta y habitual de las cosas, su corazón estaba helado, muerto, no sentía la belleza, el bien, la verdad, solo los pretendía explicar; por todo ello, cuando encontró un modo de alcanzar la gloria y halagar su orgullo hasta el delirio, lo hizo el suyo sin que le preocupara nada qué clase de gloria fuera ni si le pertenecía en realidad a otro.

2.

     Le enorgullecía ser capaz de resistir un baño en el mar en lo más crudo del invierno, estaba más feliz del buen estado de la infraestructura vial del país que de las manos de su esposa.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Cinco historias de amor de once palabras

1.

     Los hipócritas pretendían su afecto pero lo restringió a alguien mejor.

2.

     Aprendió a amar de verdad y cuando más quiso, menos quiso.

3.

     Cayó enfermo, los psiquiatras lo diagnosticaron pero solo ella lo curó.

4.

     Aunque nadie lo creía valioso, acabó por serlo para una princesa.

5.

     Era hombre solitario y cuando ella llegó, pudo consolidar su soledad.

martes, 15 de marzo de 2016

Cuatro cuentos eróticos de ocho palabras

1.

     Abrazó sus caderas arrodillado como ante su dios.

2.

     En su piel, no veía más que rosas.

3.

     Sus muslos eran la miel de los suyos.

4.

     Su pradito desnudo le parecía el cielo estrellado.

Tres cuentos breves sobre la hora de la piedad

1.

     Vio que no necesitaba lo que deseaba sino la paz.

2.

     Renunció a exigirse honores para alimentar su orgullo sin trampas.

3.

     Perdonó al amor que hubiera dado su apariencia al maltrato.

sábado, 12 de marzo de 2016

Breve cuento de felicidad

     Había estado rodeado de personas enfermas de prepotencia que a su deseo de ser amado habían reaccionado acusándolo de falta de humildad y había desarrollado una fobia contra todas las taras humanas, lo que le hacía avergonzarse de sí mismo porque se imaginaba que su problema era la soberbia y que lo que en el fondo le inspiraban aquellas personas era suficiencia y sentimiento de superioridad, le habló a un psicólogo de su mal y este le explicó que las fobias solo se superaban enfrentándose deliberadamente a las situaciones que eran causa de los miedos y le recomendó como terapia que visitara un centro de niños con discapacidades. Él hubiera hecho cualquier cosa a cambio de no ir a ese lugar pero muy entristecido, acudió a él con la excusa de entregar regalos a aquellos niños. Una vez allí, se vio muy agobiado por las sensaciones de angustia y repugnancia que le provocaban los niños pero procuró, como le recomendó el psicólogo, permanecer el máximo tiempo posible. Nunca se pudo olvidar de una niña con una mancha en la cara con la que habló en el patio, su deformidad le producía una enorme aprensión pero evitaba demostrarla por una razón de respeto elemental. La niña le preguntó a qué se dedicaba y él respondió que trabajaba en un supermercado pero que su auténtica vocación era ser escritor. Ella le dijo entonces si quería ser tan grande como Cervantes, él pensó que faltaría a la modestia si respondía que sí pero aquella era su hora de la verdad y le dijo que así era, que se consideraría fracasado si no lo conseguía. Entonces, ante su sorpresa, le preguntó si se casaría con ella. Él le respondió que era demasiado niña para casarse y entonces, ella, sin aguardar más confirmación, le dijo que ya eran novios y que se casaría con él cuando tuviera la edad. A él, ninguna perspectiva de futuro le parecía en aquel momento tan amarga como aquella pero como eran cosas de niño, no le dio mayor importancia. Él acabó superando su fobia y su sentimiento de culpa después de tener una crisis existencial y abandonar definitivamente el cristianismo y desligarse de toda aquella gente gris que le había negado el afecto en su vida pero no halló camino hacia el amor y permaneció soltero y en gran medida, aislado del mundo. Pero acabó tan desesperado que no se encontraba cómodo en ningún lugar en el que estuviera y pasaba gran parte de su tiempo sentado en los parques, escribiendo a cielo raso sobre un cuaderno sus poemas y sus narraciones y un día de invierno, se acercó a su banco una muchacha muy bella y le dijo que creía conocerle y le preguntó si él era un escritor que quería ser tan bueno como Cervantes y si una niña que había en un centro de discapacitados le había dicho hacía unos quince años que se iba a casar con él. Él la miró al rostro y sin reconocerla, intuyó que era ella aquella niña de entonces y cuando él respondió que sí era él, ella le advirtió que era ella misma la niña que le habló y que había superado su discapacidad por completo. Él la vio tan hermosa que sintió dolor porque la promesa de la niña no hubiera sido más que una niñería y le dijo con desencanto que suponía que después de tantos años, habría cambiado de opinión. Ella le respondió que si él aún quería ser Cervantes, a ella no le importaría tampoco seguir queriendo casarse con él. Ambos celebraron la frase con risas y alegría y ya no hizo falta ningún paso más para que se hicieran novios. La primera vez que se besaron, él le preguntó por qué le había desaparecido la mancha de la cara que tenía de niña y ella contestó que nunca había tenido ninguna mancha.

Breve cuento de tristeza

     Apenas tiene un metro veinte de estatura, sus padres lo despreciaban un poco, en el colegio, lo habían llenado de motes y todo habían sido humillaciones y mofas, al llegar la adolescencia, nadie podía creer que su mente no fuera tan infantil e insuficiente como su cuerpo, se le tomaba tan poco en serio y le hablaban de manera tan ajena a sus sentimientos que lo hacían sentirse un perro, mascota de todos, siendo en realidad un joven anhelante de una dignidad que nunca llegaba para él, cuando apareció alguien por su casa para proponerle trabajar en un circo, se negó pero en la soledad de su habitación, lloró creyéndose un error de la naturaleza, un desecho de su especie, un grotesco y ridículo pasatiempo de los verdaderos hombres, entre los que jamás conseguiría un auténtico lugar, poco a poco fue cayendo en la melancolía y las manos frías de los médicos lo acabaron de destruir, a los cincuenta y cinco años, aún nadie le ha hecho sentirse auténticamente querido, ya no habla, resentido con toda la humanidad.

viernes, 11 de marzo de 2016

Cuento breve sobre la impresión que me deja el fascismo

     Una bandada de pajarracos tan exóticos y exuberantes que no les faltaba ni un solo color del arco iris se pavoneaban en fila sobre una rama para impresionar a un gato que los estaba mirando; los pajarracos creían que el gato estaba mal hecho porque no tenía ningún parecido con ellos y ellos se creían modelos de perfección y de fortaleza, capaces de vivir eternamente y de ser dueños del planeta pero de pronto, apareció un niño y con mucho afecto, comenzó a acariciar al gatito; los pajarracos sintieron tanta envidia y tanto agravio que retorcían los cuellos, contorsionaban los picos y hacían toda clase de aspavientos para fingirse moralmente escandalizados ante aquel espectáculo amoroso, como si vulnerara alguna ley de las que ellos respetaban; al rato, el niño se fue y el gato, con el rabo levantado y balanceándolo, se quedó mirándolo apaciblemente dejando sus vergüenzas totalmente a la vista de los pajarracos, esto despertó en uno de ellos tal ira que se lanzó en un vuelo hacia el gato y le dio un violento picotazo en el ano, el gato dio un brinco y un maullido de dolor y huyó velozmente; poco después apareció un hombre y otro de los pajarracos, eufórico por la derrota del gato, convencido de que era mucho más atractivo que este, sin mayor reflexión porque su especie no andaba muy sobrada de inteligencia, saltó de la rama y se puso delante del hombre imaginando que lo acariciaría como el niño había hecho con el gatito pero el hombre no hizo otra cosa que retorcerle el pescuezo y echárselo al minino para que se lo comiera.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cuento breve sobre los certámenes literarios donde no se me premió

     Sirvió cincuenta y dos años en aquella mansión; cuando iba a retirarse, estaba convencida de que sus señores le harían un homenaje pero lo único que hicieron fue cerrar la puerta cuando se marchó.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Un cuento breve sobre un deseo, otro sobre un temor y otro sobre una realidad

1.

     Cuando la rosa fue capullo, se sentía empequeñecida ante el mundo, despreciada por él y se atormentaba con sus pensamientos sumergida en su interior, ajena a la vida, abúlica e impotente; nada era más extraño a su esperanza que florecer y sin embargo, esa era su añoranza más profunda.

2.

     Las encinas de alrededor eran muy prepotentes y la maltrataban con el escarnio cruelmente diciéndole que no echaba bellotas sino castañas y ella incubaba casi como una certeza el temor de que algún día, al extremo de una de sus ramas, aparecería de verdad, para su infinita vergüenza y a pesar de ser ella una verdadera encina una auténtica castaña.

3.

     Quería ser tan frondoso que llegara al otro lado del camino e hizo crecer una rama cuanto pudo y con todo, la rama se quedó a la mitad del sendero, intentó hacerla más larga aún pero su naturaleza no se lo permitía, entonces sintió una angustia infinita creyéndose atrapado en aquella orilla, prisionero de sus raíces pero cuando más dolor sentía, notó un roce al extremo de su rama, era la rama del árbol del otro lado, que quería unirse a él y conquistar la libertad para los dos.

martes, 8 de marzo de 2016

Tres cuentos breves sobre la prepotencia

1.

     Quería ser tan fascinantemente atractivo que incluso a quien le causara dolor, le pareciera que le estaba haciendo un favor.

2.

     Sus padres, pese a que hundieron su orgullo tratándolo como una propiedad, le impidieron mostrar la insignificancia del esclavo porque no era propio de gente de su posición y su rostro acabó siendo una máscara fría y poderosa que escondía un alma acomplejada y vacía, por fuera estaba obligado a fingirse rey siendo por dentro un pobre siervo humillado y cuando su falsa fortaleza se imponía en el escenario del mundo, el júbilo lo estremecía porque esa apariencia de dignidad era su última posibilidad de salvar su corazón.

3.

     Enamoraba porque mostraba una apariencia seductora pero siempre decepcionaba y causaba sufrimiento porque todo en ella era fingido.

lunes, 7 de marzo de 2016

Siete cuentos breves sobre la inteligencia prepotente

1.

     -Eres un bobo, no eres capaz de expresarte con un mínimo de claridad, ya llevas media hora explicándome lo que es el amor y aún no te he entendido.

2.

     -No llores, tonta.

3.

     -Deja ya de hablar del bien, ¿no tienes un tema de conversación más inteligente?

4.

     Según su forma de pensar, lo único que le pasaba a un muerto es que era idiota.

5.

     La pandilla lo consideraba el tonto del grupo por el motivo práctico de que era el único que no necesitaba jactarse.

6.

     -Señor Einstein, que sea mi alumno es una de las mayores vergüenzas de mi carrera, su examen es ininteligible y grotesco, lo más deficiente con lo que jamás me he tropezado, es usted un redomado imbécil, no tiene usted valor ni para que me orine encima.

7.

     La profesión de actor lo cautivaba e ilusionaba y tan bien la supo ejercer que llegó a alcalde.

domingo, 6 de marzo de 2016

Siete cuentos breves sobre el afecto prepotente

1.

     -Te quiero.
     -Por supuesto.

2.

     -Te quiero.
     -¿De verdad?
     -Es que soy de una bondad tal que reprimo mi repugnancia.

3.

     -Qué estúpido es el profesor de Lengua.
     -¡Quién te crees que eres! Los comentarios inteligentes los hago yo.

4.

     -Sígueme.
     -¿Dónde vamos?
     -No es necesario que te lo diga, sé lo adicto que eres a mí...

5.

     El matrimonio tenía una mala racha económica e invitaron a un amigo al cine para hacer que les pagara la entrada porque lo tenían por hombre indignamente mojigato del que era un acto de gran nobleza abusar.

6.

     Se habrían sentido auténticamente orgullosos si Romeo se hubiera burlado de Julieta por mostrar solidaridad con las fanfarronadas machistas de la pandilla.

7.

     De toda la historia de su amistad con aquel personaje que tan bien se vendía a sí mismo, no le quedaron más que secuelas psiquiátricas y un caballo de madera, del que le costó siglos desprenderse.

sábado, 5 de marzo de 2016

Siete cuentos breves sobre la moralidad prepotente

1.

     En aquel país, todos los hombres tenían el deber moral de tener tres piernas, no estaban locos, es que les encantaba criticar y despreciar.

2.

     El mendigo le pegó un bofetón a un transeúnte, escandalizado porque faltó a la caridad cristiana negándose a darle limosna.

3.

     Hacía grandes penitencias para dar envidia.

4.

     Mostraba una arrogancia extrema, atacaba y humillaba a todo el mundo y despreciaba a cuantas personas conocía, le preguntaron de qué estaba tan orgulloso y respondió que de no haberse muerto aún.

5.

     Como era buen católico, su rencor contra los pecadores lo poseía, enloquecía y ensoberbecía.

6.

     Todo lo que veía en el periódico lo escandalizaba, para él, el mundo entero tenía que ir al paredón, solo él había de salvarse porque no era un fanático como todos.

7.

     Tenía a Judas por buena persona porque había guardado las apariencias.

viernes, 4 de marzo de 2016

Tres fragmentos de cuento inspirados respectivamente en tres movimientos del alma cuando contempla los ojos de mi amada

1.

     ...y sus manos se abrieron honradas con tanto afán de mostrar inocencia como se abren las flores para que el pajarito que agarraban dejara de estar asustado y pudiera escapar si lo deseaba...

2.

     ...levantó la tapadera y al ver lo que había dentro, una mezcla de dolor y gozo lo conmovió, todas las dudas se desvanecían ante aquella visión, todos los enigmas con los que había estado conviviendo parecían disiparse con lo que veía, él era de improviso quien tenía el honor de resolver el caso y al mismo tiempo, el asesino y también, quien tenía que salvar a la víctima y la víctima misma...

3.

     ...una sola nave sin tripulación iba germinando el planeta a lo largo de los siglos y cuidaba de que la atmósfera conservara sus buenas condiciones y regaba y fertilizaba sus campos con benéficas lluvias en primaveras y otoños meticulosamente programados, con el fin de que no le faltara nada a la vida...

jueves, 3 de marzo de 2016

Dos cuentos breves sobre el pueblo saharaui

1.

     Al oír el timbre, abrió la puerta de su piso y se encontró con un grupo de hombres que parecían rodear a otro con una gran barriga y muy elegantemente vestido. Antes de que pudiera decir nada entró todo el tropel de gente en su piso y tras examinar todos los rincones, llevaron al dormitorio al de la barriga, en cuya cama se acostó. El dueño de la casa estaba asombrado por el comportamiento de aquellos hombres y exasperado, gritó:
     -¡Salgan todos de mi casa ahora mismo!
     -Cállese usted -dijo entonces con enfado uno de los hombres- que no le deja dormir -y añadió indignado:- qué falta de respeto, por favor...

2.

     Un desaprensivo había robado un gran chorizo en un supermercado metiéndoselo en la cazadora y fue a casa de un amigo. El amigo le abrió la puerta y entró, tomó asiento en el cuarto de estar y sin decir palabra, le tendió el chorizo a su amigo.
     -¿Por qué me das esto? -dijo el amigo.
     -Un regalo -respondió el desaprensivo con cierto cariño.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Siete cuentos sobre el amor de los ángeles

1.

     Estudiar el catecismo para hacer la Primera Comunión trastornó su espíritu, se imaginaba que para no merecer el Infierno, había que tener memoria de elefante y virtudes morales de acróbata y creía que su destino final estaba en una caldera del averno, rodeado de feos demonios, estaba tan agobiado que quería morirse y pocos días antes de recibir el sacramento, tan triste estaba que su madre comprendió que tenía que llevarlo al médico. Lo llevó a una psiquiatra y cuando él la vio, le pareció la mujer más guapa que jamás había conocido y se sintió deslumbrado y extremadamente cohibido a su lado, pensaba que siendo tan bella, le exigiría recitar el catecismo palabra por palabra y que si no se lo sabía, lo tendría por tonto y ordenaría que le operaran la cabeza pero lejos de eso, le preguntó sin más qué le preocupaba. Él le dijo que tenía miedo de ir al Infierno porque no se sabía bien el catecismo y la bella doctora le respondió:
     -No prestes atención al catecismo, ser bueno es tan fácil como respirar, lo difícil es volverse malo.
     Y el niño creyó lo que decía y perdió toda su angustia porque tan clara y tierna era su voz, tan dulce, su rostro y tan amable, benévola y sencilla, su advertencia que le pareció un arcángel rozándole con su llama de amor.

2.

     El la agarró de la cintura en la cocina y abrazándola por la espalda, le dijo:
     -Yo friego, bonita, ve tú a hacer tus cosas.
     -No que siempre lo haces tú -respondió ella.
     -Es que eres un ángel y no quiero que sufras nunca -dijo él.

3.

     La primera taberna del Cielo donde entró le sorprendió por el ambiente silencioso y pacífico que reinaba en ella, los ángeles no vociferaban murmurando de otros, ni se reían a carcajadas burlándose de defectos reales o imaginarios de los amigos, ni bebían más de la cuenta, ni reñían, ni se enfadaban, ni protestaban, ni reclamaban nada para sí como en cualquiera de las otras en las que había estado en vida, allí, simplemente, se intercambiaba amor y nadie sentía que fuera aburrido o zafio.

4.

     Hubo una guerra en el Cielo hace mucho tiempo en la que se luchó con espadas. Los ángeles luchaban con la de su lengua porque el bien no es privado sino que pertenece a todos y solo lo defiende la verdad, en cambio, los demonios tenían la espada en sus manos porque creían en un bien tangible, apropiable, alejado del corazón, manipulado, restringido. Los demonios a los que la verdad conquistaba quedaban desarmados pero los muy torpes siguieron ensangrentando el Cielo porque sus groseras mentes no eran capaces de salir de la ignorancia ni aunque los ángeles les hablaran. Pero la verdad es tan clara que aun en las cabezas más turbias, se abre paso y los pocos demonios a los que no vencieron los ángeles, tan profundamente zafios eran que se mataron a sí mismos por desconocer incluso el hecho elemental de que estaban hiriendo a sus propias personas.

5.

     Antes de dormirse, combatían en su almohada su ángel y su demonio, entender al ángel no le costaba esfuerzo alguno, alcanzaba a sus emociones más particulares, paradójicamente, aquellas por las que mejor comprendido podía ser por cualquier otro ser humano del planeta por distinto a él que fuera pero para entender al demonio, tenía que echar mano de los tópicos y prejuicios que le unían con los de su barrio y que tanto insistían sus amigos en que eran sus verdaderas señas de identidad.

6.

     Mientras quiso sacar un provecho de los otros, se sintió en un valle de lágrimas, siempre insatisfecho, añorando algo que no sabía qué era pero cuando descubrió el orgullo de dar sin interés, creyó que había alcanzado el Paraíso y que estaba rodeado de ángeles.

7.

     Tenía el síndrome de Diógenes y no tiraba a la basura ningún desperdicio y hasta robaba lo que podía, no era capaz de reprimir un afán enfermizo de retener y acaparar, a los otros seres humanos los miraba con recelo y desprecio, temeroso de que le robaran algo e indiferente a cuanto pudiera ofrecerle el alma de un semejante, había un ángel en su corazón pero no lo escuchaba porque creía que la pureza lo debilitaba.