lunes, 29 de febrero de 2016

Ocho cuentos sobre reproches injustos a mujeres y uno sobre reproches justos

1.

     Quería que de mayor, no diera que hablar a la gente y cuando la veía tierna o demasiado inteligente, le tiraba de los pelos con violencia.

2.

     Después de conseguir que hiciera ella todas las tareas de casa, la avergonzaba delante de los amigos diciendo que era una maruja y que estaba obsesionada con los detergentes y con las manchas pero ella lo aguantaba porque la habían convencido de que los hombres que no eran así eran mariquitas y solo querían una coartada.

3.

     Para él las tetas eran lo tonto por antonomasia porque confundía la causa con el efecto.

4.

     La llamaba puta porque le gustaba estar bella, para él, una mujer decente tenía que llevar bigote, barba y pantalones.

5.

     Le dijo a su amigo que era un tieso, que enfadarse solo porque había dicho que las chicas que trabajaban en la gasolinera deberían ir en bikini era un melindre exagerado y si tan pedante era, que se buscara otro amigo menos humilde que el que le estaba hablando.

6.

     El sacerdote, de índole muy conservadora, intentaba iniciar a la pareja en las virtudes cristianas más anticuadas en su preparación para el matrimonio.
     -La mujer ha de obedecer al marido porque ella no tiene dotes de mando -le decía a la joven.
     -Pero, padre -respondió ella-, ¿y qué dotes son esas?
     -La crueldad y la desvergüenza, hija -respondió el sacerdote-, las mujeres sois sensibles y no queréis abusar de nadie.

7.

     Hablaba muy bien de los estambres de las flores pero censuraba mucho sus gineceos porque tenía enraizadas convicciones misóginas.

8.

     -Me gusta cuando callas porque estás más guapa.
     -A ti también te pasa.

9.

     -Mamá, estás tan obsesionada por cuidarme que ya ni te acuerdas de mí.

domingo, 28 de febrero de 2016

Cinco cuentos breves acerca de por qué mi ex amigo, el alocado y su esposa, se creen tan distinguidos y desprecian con tanta convicción

1.

     La muletilla de su padre siempre fue:
     -No digas tonterías, nene.
     Por eso, de mayor fue político.

2.

     Siempre recordó aquel día en que le preguntó a su padre por qué aquel anciano estaba tirado en el suelo, con la ropa tan sucia y con la cara tan triste:
     -Porque no tiene dinero -contestó su padre.
     -¿Y qué es el dinero? -preguntó él.
     -Lo que hace tu padre en su banco -respondió su padre.
     -¿Y cómo haces el dinero? -preguntó él.
     -Otra gente llega al banco y me lo da -contestó su padre.
     -¿Y por qué no se lo dan a este hombre también? -preguntó él.
     -Porque solo la gente importante tiene banco, hijo -respondió su padre.
     Nunca quiso acabar como aquel anciano y de mayor, al no poder ser banquero, se dedicó a hacer estafas fingiéndose ministro guatemalteco.

3.

     Odiaba a las personas sencillas con lo más profundo de su ser porque tenían la estúpida propensión a decir la verdad, como si con la verdad se llegara alguna vez a alguna parte...

4.

     -Que ahorquen a ese hombre -dijo el soberano.
     -Majestad, si no ha hecho nada malo... -dijo el consejero.
     -¿Estáis seguro? -preguntó el soberano.
     -Por completo, majestad -respondió el consejero.
     -Entonces que solo le den cien azotes y le dejen marchar en paz -dijo el rey con un tono de clemencia.
5.

     Eran partidarios acérrimos del anarquismo y sentían un odio virulento contra los conservadores aunque tenían una visión heterodoxa, estaban de acuerdo con que la gente no tuviera propiedad privada pero no, con que no la pudieran tener ellos.

viernes, 26 de febrero de 2016

Tres cuentos breves acerca de por qué mi ex amigo, el pelirrojo, es conservador

1.

     No quería relacionarse con los extraterrestres porque no le daban oxígeno.

2.

     En el gallinero nació un gallo con cuernos y cola, todo el corral sospechó entonces que aquel pollo era el Demonio pero estaban tranquilos porque se decían:
     -Es de los nuestros...

3.

     Los habitantes del planeta de los garabatos de niño amaban las buenas costumbres y los círculos perfectos o los triángulos equiláteros escandalizaban e indignaban a las almas corrientes y en especial, a los papeles viejos.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Quince cuentos breves sobre bondades no reconocidas

1.

     Su madre quería una niña porque a las mujeres las consideraba más serviciales, él la obedeció escrupulosamente hasta pasados los cuarenta sin que le fuera agradecido de ninguna manera y cuando dejó de hacerlo, ella le soltó con acritud:
     -Si hubiera tenido una hija, no estaría pasando esto.

2.

     Se sonrió con plácida suficiencia cuando escuchó dar un estruendoso aplauso al número anterior al suyo, un humorista que contó chistes pasados de moda, él no iba a hacer algo tan ínfimo, iba a tocar en el piano la Sonata Patética. Salió con optimismo al escenario, se sentó ante el piano y ejecutó la obra con tanto virtuosismo que quedó por completo satisfecho de sí mismo, se levantó y se volvió ufano hacia el público preparándose a recibir una inmensa ovación, aún mayor a la del anterior número como se había de esperar de la más elemental proporcionalidad en el reconocimiento de los méritos pero el público lo que amaba eran las gracias patrioteras y tan tibio y breve fue su aplauso como el que le dio cuando entraba. Durante las siguientes horas, sin que pudiera evitarlo, le inquietó la sospecha de que hubiera algo verdaderamente malo en Beethoven.

3.

     -Si me quisieras, harías algo por mí.
     -Lo hago... quererte.

4.

     -Mami, yo también quiero ser cantante como mi hermano.
     -No. Tú eres gordo.

5.

     No le dejaban sentirse satisfecho por haber salvado el perro del fuego, habrían querido que hubiera salvado también los muebles caros.

6.

     Lo que su ilusión más echó de menos siempre en su vida fue contar un chiste y que los otros le dieran a él la suficiente importancia como para juzgar digno de ellos admitir que les había parecido gracioso y reírse.

7.

     Cuando fundaron el partido político, les preocupó tener claro qué papel tenía la mujer en el mundo porque gustaba al hombre y eso la hacía diferente al hombre, que no gustaba al hombre. Vieron evidente que la mujer era la que traía los hijos al mundo y determinaron que eso era todo lo que hacía, por lo que no podía ser compositora, ingeniera, profesora de autoescuela ni nada que no fuera próximo a la fertilidad humana. Cuando ya aquel partido político fijó de aquella manera tajante la naturaleza esencial de la mujer, convinieron en que era menos valiosa que el hombre y que en rigor, no debía gustarle al hombre más que el hombre.

8.

     Se creían muy simpáticos y lo hacían sentirse culpable por ser buena persona.

9.

     -¿Por qué papá puede darme órdenes y yo, a él, no, mamá?
     -Porque tú no traes dinero a casa.
     -¿Y si trajera dinero a casa, podría fastidiarlo todo lo que me diera la gana?

10.

     Escribió la obra más extensa y perfecta que jamás había escrito y la presentó a un certamen literario con la ilusión inmensa en el corazón de quien estaba seguro de que no presentaría nadie trabajo de tanta calidad, tan hermoso, divertido y personal como el suyo. Pero no fue premiado ni con un accésit y cuando vio por la tele la noticia del fallo, reconoció el rostro desganado y gris del aburrido profesor de literatura contemporánea que había tenido en la universidad halagando la aceptable capacidad artesanal que demostraba el segundo premio y pudo escuchar a la premiada en primer lugar afirmando como dato que más claro quería que quedara que los japoneses no eran raros.

11.

     Se enamoró de ella antes de decirle una sola palabra y se vio tan incapaz de acercarse a hablarle por pudor que creyó que era un cobarde, para hacerse un hombre de valor, comenzó a fumar y a beber pero tampoco conseguía el suficiente coraje, de manera que perdió la salud mental, creía que estaba luchando contra un coloso invencible o enfrentándose a una indescifrable esfinge el día que hubo de hacer infinita violencia contra sí mismo para hallar, al extremo ya de la desesperación y la agonía, camino para aproximarse a ella y preguntarle con el mayor laconismo si quería ser su novia pero todo lo que ella respondió fue que ya tenía una pareja.

12.

     -¿Me puedes decir qué haces toda la tarde metido en tu cuarto? No has salido ni siquiera a saludar a tu tío, que ha venido de Málaga, te has vuelto un indolente y un maniático extraño.
     -Mamá, estaba escribiendo una carta al secretario general de la ONU para que abogue por la liberación de Palestina.
     -¿Sí? ¿Y es eso más importante que tu tío, pelanas?

13.

     Hacía tiempo que conocía a aquel amigo, estaba entre los mejores que tenía, tan convencido estaba de que le apreciaba que se atrevió a mostrarse ante él de verdad tal y como él era pero en ese mismo instante, lo perdió como amigo y además se dio cuenta de que siempre le había inspirado lástima y de que su amistad había sido solo un favor de hombre que creía en la caridad.

14.

     Quería ser un genio único como Beethoven pero siempre pasaba desapercibido.

15.

     Lo habían querido tan poco en la vida que no hablaba con nadie por no estorbar.

lunes, 22 de febrero de 2016

Diez cuentos breves sobre espíritus crueles

1.

     Mostraban su disgusto a los invitados con indirectas para que no se pudieran defender.

2.

     Conseguía triunfar en cualquier debate y ganarse el respeto y el reconocimiento de cualquier interlocutor pero la palabra que más usaba era total.

3.

     Le hacían reír las personas inocentes porque el bien le parecía un disparate.

4.

     Cuando le embargaba un sentimiento profundo, se subía al tejado, tocaba el pito o chillaba como los conejos.

5.

     Aquellos dos desbordaban de gozo hallándoles defectos grotescos a las personas, no veían en la indiferencia una carga sobre sus conciencias.

6.

     Su cabeza era una jaula para la mía.

7.

     Se sentía inteligente porque apagaba luces.


8.

     La bondad le daba vergüenza, la encontraba infantil.

9.

     Presumía de persona centrada y para él, el amor no existía porque no tenía explicación.

10.

     Lo dejaban solo y lo despreciaban porque no sabía odiar.

sábado, 20 de febrero de 2016

Nueve cuentos breves inspirados en mi ex amigo y su esposa, los tontos del corazón

1.

     Simpatizaba con los anarquistas solo porque siempre había oído que eran lo más malvado y dañino que se podía ser pero tan vanidoso y engreído era que cuando alguien le pedía amablemente que le explicara en qué consistía esa ideología, respondía únicamente con una sonrisa satisfecha:
     -Déjalo, déjalo... nunca me entenderás. Soy un hombre con clase, demasiado especial para ti.

2.

     Se pasaba muchas veces la mano por su cabellera rubia lleno de vanagloria; convencido de que no había nadie más guapo que él, procuraba vestir con la máxima elegancia. Quien aparentaba bondad, sencillez e ingenuidad le provocaba honda repugnancia y era considerado por él como una criatura vulgar, indigna, hipócrita, estúpida, indecente e incapaz pero quien se atrevía a enfrentarse a él con la más mínima insidia se ganaba su eterno rencor y la más encarnizada y fría condena. Para él, malo no era quien dañaba sino el de fea apariencia. Gozaba riéndose del sufrimiento ajeno y le gustaba dar la mano al poder soñando con hacer desde allí a sus semejantes un daño infinitamente mayor. El Cielo se cansó de tanta maldad y si todavía hubiera gobernado Dios en él, de seguro que lo habría tomado de un pie y lo habría arrojado al abismo como hizo con Lucifer pero había triunfado la razón al fin en las esferas divinas y se habían convertido en un estado escrupulosamente igualitario y responsable y en lugar de desterrarlo a la Tierra y provocar más sufrimiento aún al planeta, en todos los establecimientos públicos, en el lugar donde mejor pudiera ser visto colocaron su foto a gran tamaño con su imponente y abundante cabellera rubia y bajo la imagen, la siguiente advertencia en todos los principales idiomas: “Este ángel es gilipollas, no hagáis caso de lo que diga”. Y a él le gustó.

3.

     Eran personas de mucho apellido, con licencia para matar.

4.

     Se empeñaba en ser la persona más dulce y bondadosa porque carecía de toda humildad.

5.

     Se llamaba Belcebú pero era odiosamente petulante y quería que le llamaran Belcy.

6.

     Los príncipes del Infierno hicieron una fiesta de amigos y para sentirse en armonía, intentaron fingirse gente buena y campechana, por lo que se pasaron la velada bromeando y riendo; lo que más los hacía reír era burlarse de la paloma blanca porque era lo que más grotesco y falto de inteligencia les parecía.

7.

     -No le digas lo que pensamos de él.
     -¿Por qué?
     -Porque eso es ser demasiado generosos.

8.

     ¿Pero en qué cabeza con un mínimo de capacidad podía caber la absurda, injusta y perversa idea de que robar ellos fuera lo mismo que si lo hacía un delincuente?

9.

     -Tengo el extraño presentimiento de que me odiáis porque de alguna manera que desconozco, estoy actuando contra vuestras creencias morales.
     -¿Nosotros? Pero qué delirio más extraño estás teniendo, ahora me doy cuenta de la magnitud de tu locura... Pese al tiempo que hace que nos conoces, ¿aún puedes dudar de que ni podemos odiarte ni censurarte moralmente porque carecemos de sentimientos y de principios?

viernes, 19 de febrero de 2016

Seis cuentos breves inspirados en mi ex amigo el campechano

1.

     La Tierra, de pronto, bajó de un tirón siete grados centígrados, los animales empezaron a mostrarse hoscos y agresivos, las plantas retorcían sus tallos y arrugaban sus hojas al crecer, la lluvia deshacía las piedras de tan ácida que caía, el mar hacía olas tan gigantes que nadie se atrevía a acercarse a la playa y solo los pescadores más valientes se metían con sus barcos, los científicos estaban perplejos, incapaces de descifrar qué le estaba pasando al planeta pero una sonda enviada a Júpiter mostró la asombrosa evidencia de que en una pequeña zona de la superficie, había empezado a crecer verde y abundante hierba, fue basándose en este descubrimiento como un premio Nobel dio con la explicación definitiva a lo que estaba sucediendo: la Tierra estaba fanfarroneando porque veía en peligro su supremacía.

2.

     Un científico perturbado tenía tanto miedo de encontrarse con los extraterrestres que para tranquilizarse, quiso demostrar que en el universo, no había nada más aparte de él mismo y que todo lo demás eran manchas de sus ojos.

3.

     Su alma era pesimista, desencantada y estéril y cuando quería hacer reír, rompía el corazón.

4.

     La moral era solo un arma con la que atacar, ser bondadoso era tener capacidad para despreciar con furia, por eso, todos los niños eran sistemáticamente malvados, ningún pecado era más terrible que la inocencia a excepción de cualquier acción que tuviera como consecuencia una disminución de sus cuentas bancarias, el pobre era un pelanas, el enamorado, un bobo petulante, el hombre de otra raza, una plaga, el homosexual, el ser más vil y grotesco, las mujeres, objetos de los que aprovecharse, los comunistas, un terrible peligro, el bien era cuidar de sí mismo y de las apariencias, el mundo era un paraíso mientras permaneciera bajo estricto control de la autoridad y sometido a reglas que reprimieran los impulsos emocionales, Hitler era un personaje que casi caía simpático, había que amar a la patria por motivos chabacanos e infantiles y el que no lo hacía era un ser extraño e intolerante, todo el mundo tenía la jactancia por un deporte saludable pero en aquel lugar, solo los locos conservaban la salud mental.

5.

     Le gustaba reírse de los tontos, lo que más gracia le hacía de la gente era que tuvieran sentimientos.

6.

     Cuando ya había leído más de tres mil libros, todos con el ansia obsesiva del hombre que desea salir de la ignorancia, a todo el mundo le parecía mucho más irresponsable que al principio.

martes, 16 de febrero de 2016

La seducción del sufrimiento

     Era profesor de Lengua y Literatura en un instituto de enseñanza secundaria pero su trabajo era una actividad que llevaba a cabo sin el interés desbordado con el que se entregaba hasta muy altas horas de la noche a lo que él consideraba una investigación de importancia transcendental para el conocimiento, el amor como tópico literario. Comparaba obras de la literatura universal de todas las épocas en un intento de liberar a los seres humanos de su necesidad del semejante tras demostrar al mundo que no era más que una mistificación, un artificio formal y ritual aparecido por azar en la historia humana. El amor cortés de los juglares caballerescos medievales, carente de toda ansia de poseer, someter y usar al objeto del amor lo consideraba la manifestación del fenómeno donde más evidentemente se mostraba lo artificiosa e irreal que era esa aparente condición moral de los hombres, que a su entender, tanto ataba sus manos y frenaba su auténtico instinto sin que tras ella hubiera más que la fuerza de una costumbre, de una tradición que era imprescindible desterrar del seno de la Tierra para que al fin el hombre mostrara el auténtico rostro de la especie, por gélido y terrible que fuera. Verso a verso, leía los poemarios y cancioneros de todas las épocas, tanto los más triviales como los más reconocidos y celebrados tratando de descartar la existencia de un elemento íntimo o personal en cuantas ideas se expresaban sobre el amor y eso era justamente lo que creía estar consiguiendo libro tras libro, página a página, hora tras hora de helada lectura, donde ni por un placer puramente estético, se veía jamás penetrado por la fuerza de una emoción.
     La risa de su escondido interior era el alivio a su ilimitada desesperanza, reírse del sufrimiento, del dolor, de la desgracia, de la fragilidad le salvaba del vacío de su vida porque era lo que su alma vivía sin que le encontrara otro remedio que sentirlo como deseable. Sus bromas, sus juegos, sus gracejos, sus alegrías, su orgullo eran hacer daño en su entorno, destruir la luz de la ilusión en los otros cuando más amargo les fuera porque eso le parecía que engrandecía lo hilarante del suceso. Sus alumnos eran su principal víctima, tenía fama de profesor extremadamente duro, capaz de suspender por los motivos más crípticos. Muchachas y muchachos de probada aplicación al estudio y de carácter apacible y bondadoso acababan inexplicablemente suspendidos cuando mejor creían haberlo hecho porque eso era lo que él quería disculpar al mundo con su negro humor, que fuera tan injusto, tan decepcionante y crudo para él mismo. Disfrutar del mal, gozar el sufrimiento del que creía estar preso se hacía posible porque la risa lo consagraba y le daba el atributo de la normalidad. El mal al más extremo nivel le parecía ironía en su más sublime estado. Su misma ocupación nocturna, fatigosa, extenuante, compulsiva, ambiciosa era su humorada suma, su jugada más demoníaca, su risa más jubilosa.
     Escribió un artículo para hacer parcialmente públicos sus presuntos descubrimientos aplicándolos a los poemas amorosos de un poeta de su ciudad, su artículo concluía con la frase irónica y seria a un tiempo: “Si lo que aquí podemos leer no fuera tan evidentemente tópico, nos parecería insufriblemente artificioso” Con la esperanza de dejar al autor mudo y avergonzado sin salir de los límites de la risa y las complicidades amistosas, le mostró el artículo antes de enviarlo a un periódico. Pero el poeta le respondió estas palabras en un correo:
     “Jamás vi a un incapaz tan empeñado en tomar la torpeza por acierto...”
     Él, cuando lo leyó, solo rió, rió complacido, jubiloso, rebosando de orgullo, envuelto en su malicia, convencido de la necedad universal.

lunes, 15 de febrero de 2016

Relato brevísimo sobre un amigo aparente

     Las personas eran uno más de sus juguetes de eterno niño rico y privilegiado pero para que no pudiera sufrir su conciencia, las consideraba amistades.

miércoles, 10 de febrero de 2016

El cumpleaños

     Hasta el último minuto del día, estuvo esperando el milagro, esa habitación oscura de las películas que al encender la luz, se ve llena de gente que grita feliz cumpleaños, siquiera una llamada, siquiera una visita expresándole el pésame en lugar de la felicitación para hacer formal con tan manifiesta hiel la indiferencia que estaba comprobando que inspiraba a todo el mundo. Durante los meses siguientes, se fue desprendiendo de tan falsos amigos al tiempo que por haberse alejado sistemáticamente de todos los hipócritas, fue encontrando almas nobles y verdaderas que cubrían el espacio y el tiempo que habían dejado vacíos los otros, incluso conoció a una mujer tan hermosa, bondadosa y leal que se asombraba de que pudiera existir un ser así en la Tierra y le dio su corazón, su cuerpo y su vida muy poco después de que la viera aparecer. Cuando volvió el día de su cumpleaños, al contrario que el año anterior, le importaba muy poco si era o no felicitado porque había tenido pruebas mucho más veraces de la fidelidad de la gente que le rodeaba ahora. Todo el día pasó sin que nadie le felicitara y él mismo casi se sentía satisfecho de que fuera así pero cinco minutos antes de que fueran las doce de la noche, cuando ya se iba a acostar, sonó el teléfono, era ella, que le enviaba un abrazo y los buenos deseos de rigor en aquella ocasión, aquello, al contrario de lo que hubiera sucedido el año anterior, no le hizo sentir orgulloso sino sencillamente feliz.

sábado, 6 de febrero de 2016

Números

     Tony y Pepe eran casi vecinos. El primero era un trabajador honrado, el segundo, solo un envidioso. Pepe tenía una abultada cuenta bancaria, la de Tony tenía tres ceros menos pero era suficientemente rico. Pepe contaba para muchas empresas, para muchos hombres en el mundo, para mucha gente que también contaba, Tony no contaba para nadie, si él hubiera faltado, siempre habría habido alguien que lo reemplazara pero el secreto del que nadie se apercibía era que llevaba esperanza y felicidad allá por donde pasara sin esperar recompensa alguna por ello mientras que todo lo que hacía Pepe era estropear el mundo y malgastar las vidas de los demás sin ser de verdadera utilidad para nadie. Pepe era célebre, a Tony nadie lo conocía pero no merecía desapego de ninguna persona realmente honesta, mientras que a Pepe se le estimaba con muchas reservas y siempre condicionalmente. Pepe estaba rodeado de una gran familia y de muchísimos amigos, Tony, aparte de su esposa, no tenía más presencias en su vida privada que dos o tres amigos con los que casi nunca podía hablar pero en su corazón se sabía bien querido de esas pocas personas con tanta certeza como sus sentimientos necesitaban, en cambio, el afecto que disfrutaba Pepe era en todos los casos de ritual y compromiso y no alcanzaba las entrañas de nadie porque los gestos de sumisión pagaban suficientemente su deuda y las eximían del deber de mostrarle la verdad, él lo presentía y se sabía tan solo y estaba tan resentido que nunca hacía un bien a nadie sin mezclarlo con fría hiel. Una poblada multitud estaba segura de saber lo que era Pepe, de Tony, en cambio, muy pocos sabían algo aunque era tan transparente que jamás decía una mentira pero tanto el uno como el otro eran enigmas profundos de la existencia a los que solo podían acceder aquellos que abrían su corazón a su misterio hondo, no muchos pero una buena cantidad habían hecho eso con Tony pero nadie lo había hecho con Pepe. En la vida de Pepe, todo era estrépito, en la de Tony, todo silencio y sin embargo, su corazón rebosaba de sentimiento y ardía en el calor de las emociones mientras que el de Pepe estaba aletargado y perdido, sin espacio para el verdadero instinto. Pepe había leído unos veinte mil libros, Tony solo cien pero los había leído con su corazón y había aprendido cuanto hacía falta saber en la vida, Pepe solo los había leído con los ojos y su ignorancia había ido aumentando con cada nuevo volumen.

martes, 2 de febrero de 2016

Seis cuentos sobre lo que observé fuera del cine cuando vi por primera vez 2001: Una odisea del espacio

1.

     Los pájaros le parecían animales tontos, incapaces de albergar en sus reducidos cerebros la lógica suficiente como para comprender que no es posible volar.

2.

     De todo lo que aprendió en la vida, lo que con más fijeza se agarró a su alma fue que no había que hacerse ilusiones.

3.

     Tenía un bote para guardar los caramelos y cuando conseguía tantos que no podía cerrarlo, se agobiaba.

4.

     Conocía perfectamente el arte...

5.

     Leyó El proceso de Kafka y todo lo que decía el libro lo encontró sensato y predecible.

6.

     Los vecinos que tenía eran tan serios y responsables que tuvo que mudarse por problemas de angustia.