lunes, 31 de agosto de 2015

Mariconada

     -Antonia, te dije que no quería que mi hijo fuera a la universidad, ahora sale con que tiene ansias de esto que me ha apuntado en este papel, ¿tú sabes lo que es? ¿No será acostarse con un hombre? Seguro que es una mariconada.
     Antonia tomó el papel, lo leyó y vio que decía Individualidad.

domingo, 30 de agosto de 2015

Un prepotente y un humilde

     Un prepotente hirió el orgullo de un hombre humilde y este buscó dentro de su corazón los argumentos para defenderse del agravio que le habían hecho y los expuso con energía ante el prepotente, lo que, a su vez, hirió el orgullo del prepotente pero, como no tenía corazón ni justificación alguna, lo único que este hizo fue buscar cuantas palabras podían resultar hirientes para el hombre humilde y arrojárselas violentamente a la cara, el hombre humilde se sintió triste pero se dio cuenta de que aquel hombre que tenía delante no quería bien para serenar su conciencia sino fuerza para olvidarse de la muerte y, comprendiendo que no hablaban el mismo lenguaje, dio media vuelta y se marchó.

sábado, 29 de agosto de 2015

Sin honras fúnebres

     Cierto esclavo enfermó gravemente pero las mieses estaban listas para la siega y se le obligó a participar en ella, a los pocos minutos de ponerse a la tarea, expiró y cayó desplomado sobre las espigas, los hombres trasladaron el cuerpo a la villa y el terrateniente mandó que lo llevaran en un carro a enterrarlo sin siquiera hacerle exequias porque consideraba que ya había hecho bastante por él pagando su manutención.

martes, 25 de agosto de 2015

Incredulidad

A Susana Escarabajal Magaña

     A Adrián López le tocó el Gordo de Navidad y tan extraño se veía dueño de semejante suerte que no se lo acababa de creer.
     -No me hago a la idea de que me haya caído todo ese dinero de golpe -decía en el bar muy seriamente a sus amigos.
     -Pues ve haciéndote a ella porque es la realidad -le respondían los otros.
     Pero él era tan responsable que ni se alegraba y hasta parecía triste de lo perplejo que estaba. Todo su empeño era aterrizar sobre su montón de euros y disfrutar el júbilo de un premiado en la lotería pero para eso tenía que sobreponerse a su incredulidad y pasaban los días sin que bajara de su nube.
     Su novia le decía que era un dislate que habiendo tanta gente desdichada en el mundo por carecer del dinero suficiente él estuviera a aquellas alturas casi lamentándose y lloriqueando con toda aquella fortuna en su poder y lo acusaba de ser víctima de la mentalidad judeocristiana, que proyecta la culpa sobre los goces individuales, él le daba la razón a ella pero al poco ya estaba insatisfecho porque su pensamiento le volvía a representar con escepticismo su éxito en la lotería.
     Unas veces temía que impugnaran el sorteo, otras, que le robaran toda la suma que había ganado y otras dejaba de tener claro que el Gordo de Navidad fuera una cantidad lo suficientemente satisfactoria para él. A primeros de febrero, tan angustiado e incómodo se sentía que casi le entraban ganas de llorar. "¿Y no se me quedará en nada con la devaluación y la crisis?", se decía con desesperación, "¿No me pasará como a la cigarra que tan feliz estaba cuando tenía de todo?", y su ánimo permanecía hundido y temeroso, incapaz de celebrar la fortuna de la que gozaba.
     Se vio tan desesperado que, a modo de terapia, decidió compartir sus inquietudes íntimas con alguien que hubiera pasado por su misma experiencia. Encontró en su ciudad a otro premiado por el Gordo de aquel año y, una vez sentado en un sillón de su cuarto de estar, con mucha circunspección, le dijo:
     -Siento una honda desazón espiritual, vivo una agonía profunda, toda mi vida me he sentido infeliz por no tener dinero, en Navidad, me cayó el Gordo pero aún así siento como si siguiera siendo pobre, ¿sabrías tú decirme cómo puedo convencerme de que ya soy rico?
     El otro, sin vacilar un instante, le respondió:
     -Compra lo que no pueden comprar los pobres.
     Adrián se quedó dubitativo en un principio pero luego comprendió que aquellas palabras estaban cargadas de lógica y su espíritu vio al fin la luz.

domingo, 23 de agosto de 2015

Etiología de un hombre triste

A esa persona tan dulce que me enseña el arte de la felicidad

     Gregorio Manzano, se despertó una mañana en su lecho convertido en besugo, sentía una tristeza y un agobios soberanos porque se estaba ahogando y era lo único a lo que atendía su corazón, empezó a dar coletazos como un loco, rompió la cama y tanto se debatió que salió por la ventana, que daba al mar Cantábrico, y cayó directamente a él, una vez en el mar, dejó de sentir asfixia pero, como los peces no tienen memoria, seguía estando triste, con ese rostro amargado que tienen los besugos, porque tenía hambre y no encontraba nada para comer y además estaba completamente empapado pero, tras nadar unos metros, se encontró una manada de gambas y, con presteza y habilidad, se las embuchó, si hubiera tenido memoria, estaría muy contento porque, al fin había matado el hambre pero los peces no recuerdan más que lo que ha ocurrido un minuto antes y ahora estaba desolado porque se notaba empachado por todo lo que había comido, de pronto, tan súbitamente como se había convertido en pez, volvió a su forma original de buen burgués con gran astucia para los negocios y, al verse bajo el agua y sin saber nadar, desesperado y horrorizado, creyó que iba a perder la vida en cuestión de segundos pero había caído en una red y los pescadores que la habían tendido lo sacaron a la superficie.
     Gregorio se había salvado como por milagro y había recuperado su forma de privilegiado animal humano pero, una vez a bordo del pesquero, no le desbordó la alegría por seguir viviendo, por ver el Sol poniéndose en una mar calma, por escuchar las gaviotas y respirar la sana brisa que soplaba, cosas todas ellas que había podido perder porque ahora su memoria no tenía laguna alguna pero se empezó a acordar del cliente moroso que le debía cinco mil euros e, inquieto por lo que le depararía el futuro, se olvidó de todo lo demás.

sábado, 22 de agosto de 2015

Tiempo

A mi amada

     De pronto, una grieta de eternidad resquebrajó el cosmos, las veinticuatro horas del día comenzaron a corromperse, como veinticuatro cadáveres, en apenas una tarde, se disiparon, como el azúcar en el agua y los relojes quedaron huecos, hinchados, sin vida, como cáscaras vacías, desaparecieron las ansias, los pechos quedaron sosegados, contemplando el horizonte, los pájaros, las montañas, el mar se hizo más ancho, el cielo, más alto, el Sol, más pausado, los caminos se volvieron largos y deleitosos, las flores nunca se marchitaban, los insectos se durmieron, los árboles se cargaron de frutos, la noche parecía el día de tan serena, de tan amiga, de tan plateada, los hombres ganaron alas y alcanzaban las nubes repletos de sueños, de pronto, el mundo se había quedado sin tiempo y todas las prisiones se desplomaron impotentes.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Seis relatos sobre el deber de un hombre (6)

A Lluvia Rojo

     En el edificio número seis de la calle Albacete, entraron a vivir casi simultáneamente tres matrimonios recién casados y los tres fueron tres veces padres. Los del tercero A creyeron que su deber en la vida era aparentar dignidad y tan hueca fue la educación que les dieron a sus hijos que uno acabó siendo adicto a la heroína, otro cayó en la enfermedad mental y otro tuvo un carácter tan frío y cínico que les dio todavía más problemas que los dos primeros. Los del segundo B tenían la humildad como su más alta preocupación y sus tres hijos fueron tres amargados, envidiosos, dominantes, arrogantes y engorrosos picapleitos. Los del primero C no tenían prejuicios sobre la forma que habían de adoptar sus vidas pero sí tenían claro que su corazón debía conservarse vivo, alejado de la mentira y dueño de sus voluntades, amaron a sus hijos y nunca les reprocharon que soñaran y que fueran orgullosos y estos fueron toda su vida felices, jamás hicieron daño a nadie y llenaron de bienes su alrededor lo mismo que si se tratara de los tres Reyes Magos, se casaron casi al mismo tiempo y fueron a vivir en el mismo edificio y entre los tres tuvieron nueve hijos de tanta bondad que ni de niños tuvieron el impulso de pisar los escarabajos.

lunes, 17 de agosto de 2015

Seis relatos sobre el deber de un hombre (5)

A Eya Jlassi

     Un hombre iba a trabajar a otro país y, en la terminal de autobuses, se despidió de su mujer y todos sus hijos. Al más pequeño le puso las manos en los hombros y le dijo:
     -Estudia mucho para que el día de mañana no tengas que irte al extranjero como tu padre -y le dio un beso.
     Luego se dirigió al hijo del medio, le dio unas palmaditas en la mejilla y le dijo:
     -Encuentra una novia decente, quien tiene una mujer mala no tiene nada.
     El mayor se puso entonces frente a él, su padre lo abrazó y le dijo:
     -A ti no te digo lo que tienes que hacer que ya eres mayor.
     Pero su hijo, que era muy inseguro, sufrió una tremenda decepción porque nada le hubiera agradado tanto como que le aclararan su deber.

Seis relatos sobre el deber de un hombre (4)

A Susana Escarabajal Magaña

     Un deportista quiso cruzar el estrecho de Gibraltar a nado con tan mala suerte que, a mitad de camino, apareció por los alrededores un tiburón y tan hambriento estaba que se dirigió velozmente hacia el nadador, el vigilante de la Guardia Civil costera que le acompañaba, tan hábil fue que se anticipó a la dentellada del tiburón disparándole con su arma con la suficiente puntería como para dejarlo malherido. Al día siguiente, en un bar de Cádiz, leía el Marca un asiduo del local y, tras conocer todos los detalles de la proeza incluyendo el incidente del escualo, le dijo al dueño, que estaba en la barra:
     -¿Te das cuenta de cómo es el mundo? Al deportista lo ponen en primera plana y cuentan lo que ha hecho en titulares grandes y, en cambio, del guardia civil que mató el tiburón y le salvó la vida, no dicen ni el nombre y su historia sale en letra pequeña. No hay justicia en la humanidad...
     -No veo por qué no va a haberla, Carmelo -dijo el dueño del bar-. Al deportista lo ponen en letras grandes porque nadar catorce kilómetros seguidos no es algo bueno en sí, no arregla nada con eso, no le hacía ninguna falta hacerlo pero quería llamar la atención y se lo han reconocido y, en cambio, el guardia civil lo único que hizo fue cumplir con su obligación, si no lo hubiera hecho, le remordería ahora la conciencia, lo difícil ha sido lo del nadador, lo del guardia civil lo hacemos todo el mundo.

viernes, 14 de agosto de 2015

Seis relatos sobre el deber de un hombre (3)

A I.D.S.

     Un hombre recién casado fue con su esposa al cementerio de su pueblo a enseñarle las tumbas de sus padres, ella lo miraba todo con respetuosa curiosidad y, cuando ya iban a salir, se dio cuenta de que alguien escupía sobre uno de los sepulcros y le hacía un gesto de desprecio con los brazos, algo más tarde, ella le preguntó a su marido si lo había visto, él respondió con seriedad que sí y ella dijo entonces:
     -¿Pero qué hizo el hombre enterrado para que se le agravie de esa manera?
     Y su esposo respondió:
     -Solo ser justo y sabio.

jueves, 13 de agosto de 2015

Seis relatos sobre el deber de un hombre (2)

A I.D.S.

     Joaquín Contreras se tomó en serio aprender todo aquello que de la realidad tenía que aprender un político y tan seguro acabó estando de cómo era el mundo que nunca intentó cambiarlo en los años en los que gobernó, tanto el territorio en el que ejerció el poder como su propia vida estuvieron siempre sometidos a los límites inexorables y fatales que el entendimiento y la lógica establecían de una vez para siempre, él creyó haber cumplido con su deber pero su periodo de gobierno a todo el mundo le pareció odioso y triste y nadie le agradeció jamás que se hubiera dedicado a la política.
     Su sucesor, Alfredo Hernández, tenía la cabeza llena de sueños y solo pensaba en ellos cuando tomaba sus decisiones, no creía en el conocimiento sino en la imaginación, llevó a su país a superar los males más endémicos, no solo hacía felices a sus paisanos sino que él mismo desbordaba de ventura porque cuanto hacía en la vida era obedecer a su corazón, que no se encerraba en estrechos límites sino que miraba al infinito y a la luz, su país se convirtió en un paraíso no solo para sí mismo sino para el resto del mundo, que lo miraba como emblema del bien y la armonía, un reino artúrico sin armas ni ambición, Alfredo Hernández jamás tuvo que renunciar a nada en su vida personal por la política y fue siempre uno más de los hombres felices de su país.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Seis relatos sobre el deber de un hombre (1)

A I.D.S.

     Luis fue una tarde con expresión muy circunspecta al jardín, donde estaba entreteniéndose su abuelo, y le dijo lleno de tristeza que, en el colegio, le llamaban pato y se reían de él porque no sabía jugar al fútbol y que se sentía muy culpable y que no lo podía soportar y ni siquiera se atrevía a decírselo a sus padres. Su abuelo le miró a la cara y le preguntó cómo notaba que se estaba sintiendo culpable y él respondió que le entraba un calor molesto en la cabeza y en el pecho.
     -Eso no es culpa, Luis -dijo su abuelo-, eso es que tienes a los otros metidos dentro y, con tanta gente junta, tienes más calor. La culpa no existe. Cuando alguien hace algo malo que no puede evitar porque su naturaleza le obliga a hacerlo, no es culpable porque, en su caso, el bien no era posible y, cuando alguien hace algo malo pudiendo hacerlo bien, es culpable pero no siente culpa porque ha hecho el mal voluntariamente. Quien dice que se siente culpable es porque tiene dentro a los otros obligándole a hacer lo que ellos quieren, los malos son ellos, no tú, ellos se burlan de ti pudiendo no hacerlo pero tú no puedes jugar mejor al fútbol porque no está en tu naturaleza. Cuando te llamen pato, piensa que tienes poderosas razones para ser un pato pero que ellos podrían evitar con mucha facilidad ser unos bastardos y, sin embargo, lo son.

martes, 4 de agosto de 2015

Alma violenta

     Sus padres lo educaron con autoritarismo, nunca le dieron oportunidad de escuchar sus sentimientos, en casa se hacía siempre lo conveniente y provechoso y nunca, lo que el corazón quería, aprendió por esto que la fragilidad era un defecto y solo cuando mostraba fortaleza se toleraba a sí mismo, se sucedieron en su vida una serie de deslealtades contra sus más íntimos sentimientos y deseos para lo que se valió del odio y el desprecio hacia toda veleidad humana, tomó la carrera de la política porque quería poder, solo el poder le permitiría superar su sentimiento de culpa por ser hombre, por no poder ser un dios, por escuchar dentro de sí aquella llamada a la debilidad que tanto lo atormentaba. Una vez en la política, ensució sus manos una y otra vez con sangre inocente, muy lejos de sentir remordimiento alguno porque sus víctimas eran el objeto de su rencor, el blanco de su locura. Cierto día, haciendo campaña electoral en un pueblo, en un momento de su disertación dijo estas palabras:
     -Solo Dios es perfecto, no creáis en esos políticos de ahora que hablan de un mundo sin dolor, no he conocido un solo ser humano que merezca ser ensalzado, escuchad a quien os habla con realismo y cierto desencanto porque es el que os dice la verdad...
     Como era una charla informal en una sala reducida y con personas sencillas e ingenuas, en ese momento, un anciano inteligente se creyó autorizado para intervenir y lo hizo respondiendo:
     -Tu vida tiene que haber sido un infierno si no has conocido a nadie que puedas ensalzar, yo sí he conocido a unos cuantos ángeles y solo por ellos me ha valido la pena estar en el mundo, cuando me decepcionaron en algo no se lo tuve en cuenta porque la única decepción imperdonable, que es no verles un corazón en el pecho, nunca me la hicieron sentir.